3.03.2018

En high & dray

En high & dray me pidieron un texto sobre algo que me hubiera marcado, éste
fue el texto que escribí:





Kay Sage fue una artista estadounidense, surrealista. Recuerdo haber llegado a su obra por azar, navegando por internet cuando recién iniciaba los veinte años. Durante un tiempo, estuve hipnotizada por su obra “Le Passage”.

En aquella época sentía una gran atracción por el movimiento surrealista, lo cual tuvo su clímax y punto de culminación con el hallazgo de esta obra. Una mujer pinta a una mujer observando el infinito, un infinito estéril, esperando a nadie y esperando todo. Observando, paciente ¿el futuro? Tras sí, esos bloques quebrados, esos bloques sin esperanzas, acumulados, grises, opacos. Ella tan joven y tan anciana no cede – su cuerpo, su lenguaje corporal no cede – a la nostalgia, a la memoria, al recuerdo.

Una obra que es una promesa.

Kay Sage abre un camino – sin esperanza – pero lo abre, lo inicia, lo señala. No se trata de encontrar sino de encontrarse.

Hay aridez en el paisaje – ¿acaso el lenguaje no es árido en ocasiones, no quiebra, no abrasa? Kay Sage contempla el trabajo que le espera ¿no debe romper todos esos bloques, no debe moverlos de un lado hacia a otro? ¿y qué encuentra? ¿qué le hace mantener la calma, la serenidad?

Queda una larga jornada– dice Kay Sage. (Y mientras tanto, vive su duelo; honesta, valiente, silenciosa. Mirando a los ojos, a la tristeza.) 

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